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Una legislación ideológica a ineficaz: hay por lo menos siete agravios legales entre la llamada "violencia de género" y la violencia doméstica.

¿Por qué no una única ley de violencia familiar?

La muerte de una mujer lesbiana a manos de su pareja vuelve a constatar lo absurdo de una ley que ignora también en el ámbito familiar la violencia contra ellos y sobre todo contra niños y ancianos. Solo cuenta la del hombre contra la mujer.

El pasado domingo, de madrugada, una mujer lesbiana de 53 años apuñalaba a su pareja sentimental, de 57, causándole la muerte. La víctima recibió varias heridas de arma blanca en el transcurso de una discusión en la vivienda que ambas compartían. Los hechos sucedieron en el barrio del Raval de Barcelona.

Se trata de un nuevo suceso de violencia en el ámbito de la familia con fatales consecuencias. Sin embargo, este acto de violencia doméstica no se contempla en el marco de la actual Ley de Violencia de Género, un invento del ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero que, como en su día denunciaron algunos jueces, discrimina al hombre simplemente por el hecho de serlo.

De hecho, se pueden constatar entre otros hasta siete agravios legales comparativos entre ‘violencia de género’ y ‘violencia doméstica’, es decir aquella que se ejerce sobre cualquier miembro de la familia, sea mujer u hombre, y sean estos heterosexuales, gays o lesbianas.

En ese sentido, sucesos como el asesinato de la mujer en Barcelona al que hacemos referencia constata lo absurdo de una ley que, sobre todo, ignora por completo la violencia que se ejerce sobre niños y ancianos, los más vulnerables en el seno de la familia. También lleva a preguntarnos sobre cuál es la razón de que no haya una única ley de violencia familiar.

En la Ley de Violencia de Género solo cuenta la que ejerce el hombre contra la mujer. Y, con ella en la mano, es muy fácil usarla contra maridos y padres inocentes, sobre todo en casos de mujeres sin escrúpulos que buscan mayores beneficios en casos de separación y divorcio.

No son pocos los casos de mujeres que aprovechan la Ley de Violencia de Género para obtener mayores beneficios en casos de ruptura de la pareja

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Los siete agravios comparativos

Así, cuando se observa el planteamiento de la Ley de Violencia de Género y cómo trata la legislación la violencia doméstica, se pueden constatar hasta siete discriminaciones hacia las víctimas de esta última en contraste con la primera, según se deduce de una información publicada por La Gaceta este martes, 18 de abril.

  1. Una primera cuestión es conceptual. La violencia de género es aquella que únicamente ejerce el hombre sobre la mujer que es o ha sido su pareja; mientras la violencia doméstica es la que se lleva a cabo dentro del ámbito familiar, ya sea física o psicológica.
  2. Los silenciados. Dentro de los afectados por este segundo tipo de violencia doméstica están los silenciados por la Ley de Violencia de Género: los hombres maltratados por mujeres; la violencia con la que tratan algunos padres a sus hijos; la que sufren los ancianos; o la que se ejerce entre gays o lesbianas.
  3. Protección y derechos desiguales. Todos estos tipos de agresiones se llevan a cabo en el seno de los hogares, pero no todos los afectados cuentan con la misma protección ni derechos ante la ley. Pero, ¿por qué se protege de forma especial a unos y no al resto que, en algunos casos, son los más inocentes?
  4. Condenas diferentes. Un hecho que constata esta última cuestión es que un mismo delito tenga diferentes penas en función de si el agresor es un hombre que ejerce este tipo violencia hacia una mujer pareja o ex pareja o si la practica hacia otra persona.
  5. ¿Delito o delito leve? Así, por ejemplo, si se trata de amenazas o coacciones, la Ley de Violencia de Género las tacha de delito, en tanto que se considera delito leve si se juzgan por violencia doméstica.
  6. Delito de lesiones o maltrato de obra. Otro matiz a destacar es que existen varias diferencias respecto a las penas que se imponen dependiendo de si se trata de un delito de lesiones o maltrato de obra. Por una parte, las penas mínimas son de 3 meses por maltrato de obra, frente a los 6 por un delito de lesiones. En cambio, las penas máximas son las mismas.
  7. Atenciones especiales, solo para las víctimas ‘de género’. Además de las diferencias en cuanto a las condenas, las víctimas de violencia de género cuentan con una serie de servicios específicos que las víctimas de violencia doméstica no tienen, como el teléfono 016, ayudas económicas o incluso beneficios a la hora de solicitar la custodia de los hijos en caso de divorcio.

Todo ello conduce a insistir en por qué la Ley de Violencia de Género solo contempla las agresiones heterosexuales del hombre contra la mujer y no también las de la mujer contra el hombre; las que se ejercen contra niños y ancianos y las que se dan entre dos hombres o entre dos mujeres.

Se argumenta la superioridad física o económica, pero no siempre esto es así. Pongamos por ejemplo casos en que con motivo de enfermedad o minusvalía en el hombre, con una pareja maltratadora fuerte físicamente y económicamente, este se encontraría desvalido ante una ley que no le protege en absoluto. Un hecho que puede ser más habitual si el maltrato es psíquico.

Los más vulnerables, niños y ancianos, ignorados por la Ley de Violencia de Género

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Violencia en las relaciones de familia

Este planteamiento viene a coincidir con la crítica que, a raíz del caso de la muerte de la lesbiana en Barcelona a manos de su pareja, hacía el pasado lunes Empar Moliner en el diario catalán Ara.Cat.

La escritora y periodista planteaba que “si quisiéramos ser de verdad justos, no lo llamaríamos ‘violencia machista’ sino que hablaríamos sólo de ‘violencia’. O volveríamos a ‘violencia doméstica’”.

En referencia a aquel suceso, “esta muerte no tendrá manifestaciones, ni condenas, ni ninguna pancarta, ni ningún tuit. Ninguna vela, ningún manifiesto. No se contabilizará como una más en los informativos. Hemos pasado de puntillas. La víctima es una mujer, sí. Y quien lo ha asesinado es la pareja, sí. Pero la pareja no es un hombre. Es otra mujer. Por tanto, no es eso que llamamos “violencia de género“, denuncia.

Porque esta ley “sólo se aplica ante el maltrato de un hombre hacia una mujer, en lo que se considera violencia machista”.

¿A qué viene decir ‘violencia contra las mujeres’ si cuando quien ejerce la violencia contra las mujeres es otra mujer no se la castiga como si fuera un hombre? ¿Qué puede esperar un hombre agredido por su pareja, hombre o mujer, excepto la burla y el desprecio?”, concluía.

Por todo ello, la ley que impuso Zapatero se muestra como uno más de los elementos de destrucción antropológica e ingeniería social que caracterizó al PSOE en la etapa del ex presidente del Gobierno.

La COGAM advierte de que uno de cada tres homosexuales agrede a su pareja

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Uno de cada tres homosexuales agrede a su pareja

Por otra parte y en relación a la violencia entre gays y lesbianas, como destacaba La Gaceta en otra información publicada este martes, cabe que recordar que casi una tercera parte de los homosexuales reconoce haber maltratado a su pareja, sin que esas agresiones se consideren violencia de género.

Así lo constata un estudio sobre “violencia intragénero” realizado desde COGAM, el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid. Se trata del mayor estudio sobre “violencia intragénero” realizado desde una asociación LGTB.

De hecho, el 26,56% de los hombres encuestados ha admitido haber sufrido este tipo de violencia, mientras que en el caso de las mujeres la cifra asciende hasta el 33,85%.

Fuente: forumlibertas.com

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